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MonográficoPsicología de la Muerte: Aplicación de la psicoterapia de la muerte en Occidente

Aplicación de la psicoterapia de la muerte en Occidente

Hasta hace muy poco, la esfera de la tanatología era casi «terra incognita» en Occidente. La preparación a la muerte y la agonía estaba casi por entero confiada a la religión, y la utilización de la muerte como elemento terapéutico para enriquecer la vida era desconocida.

Utilizando las técnicas de la terapia guestáltica, de la psicología budista tibetana, más una aproximación transpersonal, he desarrollado un sistema de educación terapéutica para tratar los diferentes problemas psicológicos relacionados con la muerte y los moribundos. He aplicado ese sistema durante los últimos siete años en Europa, EE. UU. (instituto Esalen de California), Canadá, México, Venezuela, Brasil y Australia. Utilizando una combinación de los elementos ya mencionados, se ha sistematizado un método para facilitar la experiencia de muerte/renacimiento del ego, el que es habitualmente enseñado en seminarios esencialmente vivenciales. Es muy importante crear un entorno de apoyo en el que la persona se sienta segura y cómoda. Como el tema de la muerte y de los moribundos es un tabú para la mayor parte de la gente, y siendo que a menudo el temor a la muerte es rechazado y mantenido en la sombra por numerosos mecanismos de defensa, este estado de seguridad y de bienestar psicológico y físico es un factor muy importante para ayudar a la persona a dejar emerger sus temores sobre la muerte y los moribundos.

En esos seminarios se dan a los participantes numerosos ejercicios de grupo e individuales para facilitar a cada uno la experiencia de estas realidades de la manera más adecuada, Allí, en un contexto psicoterapéutico se tratan problemas como el temor de la muerte física, del envejecimiento, de la pérdida de los seres queridos, de la pesadumbre y del suicidio. Además se enseña – especialmente en los talleres destinados a profesionales de la salud – cómo tratar a los moribundos.

Una de las experiencias más importantes de estos seminarios es la muerte y el renacimiento psicológico del ego. Las personas que emprenden este proceso no tienen todas las mismas experiencias. Algunas tienen muchas dificultades en pasar el umbral hacia la vivencia psicológica de la muerte. Ciertas personas llegan a un espacio sombrío o a un túnel, escuchan sonidos (descritos generalmente como tañidos de campanas). Otros pueden tener experiencias desagradables, ver lugares semejantes a las descripciones del purgatorio cristiano o de infiernos de diferentes cosmologías, antes de entrar en espacios más agradables y de ser finalmente capaces de hacer la experiencia de su propio renacimiento psicológico.

Los equipos de cuidados paliativo ayudan a las personas a morir con dignidad

Ayudar a la muerte

El hombre teme a la muerte en Oriente tanto como en Occidente. Sin embargo, parece que psicológicamente podemos aprender y utilizar algunas de las técnicas desarrolladas y experimentadas durante siglos en otras civilizaciones.

Cuando separamos la muerte de la vida en nuestro modelo dualista de aprehensión de la «realidad», al mismo tiempo nos separamos nosotros mismos conceptualmente de otros seres humanos y del mundo. Cuando una persona produce esta sólida fantasía de que ella está aislada de toda otra cosa, ha perdido la noción de que ella es una parte de esta naturaleza y de este cosmos, y puede sentirse débil y a menudo amenazada, aun si su ego es aparentemente fuerte. Entonces esta persona ensayará controlar su entorno más y más. Esta manera de negociar con el mundo es producida por las fantasías – «el mundo es sólido y durable» – que controlan al individuo y lo llevan a reaccionar de esta manera determinada. En este contexto, ha perdido la percepción vivencial del flujo de la vida y de la muerte, de este cambio inevitable y necesario de todas las cosas.

En Suecia, Dinamarca y EE. UU. se han empezaron a instalar clínicas para ayudar a los moribundos. Es un primer paso muy importante y satisfactorio para facilitar a los enfermos terminales una muerte digna, sin sufrimiento psicológico inútil. En la actualidad contamos en España con unidades de cuidados paliativos que cuentan con equipos especializados en ayudar a la gente a morir con dignidad, son los equipos de cuidados paliativos. No obstante, la crisis ha afectado a este campo que notaba un importante desarrollo de profesionales y de hospitales que contrataban psicólogos y formación para dar una atención digna e integral al paciente y familia, pero a día de hoy este aspecto en la sanidad lamentablemente ha quedado estancado.  

Personalmente tengo el placer de haber trabajado en una de las mejores unidades de cuidados paliativos de España, el Hospital Virgen de la Póveda. En este centro hice el Practicum y me permitió acercarme a mi propio miedo a la muerte, a valorar otras dimensiones de la muerte de las que no tenía conciencia. No voy a decir que superé mi miedo a dejar de existir pero si me ayudó a «colocarlo» de manera constructiva, y a día de hoy tengo presente este aspecto de mi vida en la toma de decisiones, me ayuda a ser coherente conmigo misma y mis valores.




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Monográficos Psicología de la muerte: El concepto de la muerte en las culturas orientales

El concepto de la muerte en las culturas orientales

Probablemente en todas las culturas, sobre toda esta tierra, el hombre teme a la muerte. Parece que el instinto de conservación desde la ameba hasta el hombre hace que un ser viviente trate con todas sus fuerzas de conservar su vida. Y allí, el temor puede funcionar como un mecanismo muy útil para la preservación de las especies. Sin embargo, parece que en los estudios interculturales es posible encontrar diferencias cualitativas en las actitudes de los hombres en relación con la muerte.

Malinovski establece que: «… para el hombre primitivo la muerte tiene principalmente el sentido de un pasaje hacia la resurrección. Ve la declinación como una etapa del renacimiento, la abundancia del otoño y el declinar del invierno como un preludio al despertar de la primavera.»

Esta es una visión poética de la muerte, pero tiene implicaciones psicológicas. En este contexto, es importante insistir sobre el hecho de que la antropología moderna, al estudiar los pueblos «primitivos», reconoce que la magia y la religión no son solamente una doctrina o una filosofía, ni simplemente un conjunto intelectual de opiniones, sino un modo especial de conducta, una actitud pragmática hecha a la vez de razón, de sentimiento y de voluntad. Es un sistema psicológico con sus modos de acción específicos y un fenómeno sociológico tanto como una manera experiencial de ser.

Una tal concepción de la muerte como un proceso universal de la naturaleza disminuye ciertamente el temor, facilitando su integración de la vida de todos los días. El temor en sí mismo es una herramienta útil de la naturaleza, advirtiendo a los seres vivientes de los diferentes peligros a los que pueden estar expuestos dentro de un cierto ambiente. El temor puede llegar a ser nocivo cuando tratamos de escapar de él rechazándolo en lugar de expresar esta emoción vital.

Diosa de la muerte hindú. Destruye para mantener el orden.

Al interior de las culturas orientales y «primitivas», el temor de la muerte es aceptado y aun utilizado para facilitar el crecimiento psicológico del individuo y del grupo. Entre los tibetanos, por ejemplo, sus actitudes hacia la muerte y la agonía están desprovistas del tabú general que encontramos en Occidente. Allá, se encuentra a la muerte con respeto y veneración. Y la existencia de la muerte llega a ser un estimulante para el desarrollo del hombre, Este crecimiento psicológico es subrayado durante toda la vida, y especialmente cuando la persona está moribunda. Un principio de base del sistema budista – que impregna la vida de los tibetanos – es el carácter transitorio y el cambio constante del universo entero. Allí, la existencia de la muerte es utilizada como un elemento psicológico indispensable para la consciencia del carácter transitorio de la vida, del cambio de todas las cosas y del valor precioso de este momento mismo del aquí y el ahora. En este sentido, la muerte no es vista como un enemigo que se debe combatir y evitar a toda costa, sino como un aspecto indispensable de la vida, En otras culturas orientales la actitud hacia la muerte es también de respeto y aceptación. Esto puede haber cambiado algo en China y Mongolia, donde una filosofía materialista y una industrialización intensa han predominado desde el advenimiento del marxismo en esos países. Mientras más avanza un país en una tecnología materialista – Europa, EE.UU., Canadá – más hay una tendencia a poner énfasis sobre el tabú de la muerte con sus consecuencias negativas.

En cambio, en ciertos países donde la industrialización y la tecnología no han llegado a su máximo- México, Venezuela, Brasil – el tabú de la muerte no es tan fuerte. En México, por ejemplo, hay un día especial de la muerte y toda la población toma parte en festividades muy interesantes, donde la muerte es reverenciada y se la representa en actos teatrales, pinturas, esculturas populares, y donde es celebrada con alegría -bailes y banquetes – en los cementerios, en noviembre de cada año.

La muerte como elemento terapéutico en las sociedades orientales

En los diferentes países orientales y culturas primitivas, aprender a morir es un aspecto esencial del arte de vivir. Manuales como el «Libro Tibetano de los Muertos» y el de los egipcios son recopilaciones muy antiguas, instrucciones para guiar al individuo en su viaje después de la muerte, tanto como para preparar a la persona para su muerte biológica. Esta preparación para la muerte es, en efecto, una preparación para la vida, donde el individuo, liberado de sus temores y de sus angustias en relación con la existencia de la muerte, puede gozar de una existencia más satisfactoria y plena de sentido.


Entre las diferentes técnicas que se ocupan de la existencia de la muerte en esas culturas, deseo mencionar la experiencia de muerte/renacimiento del ego, la que parece ser la técnica más poderosa para prepararse a la muerte y al mismo tiempo enriquecer la vida. Allí, el individuo enfrenta el proceso de la muerte experimentando por rituales y/o técnicas meditativas la fase del fin de la vida con los diferentes síntomas susceptibles de ser vividos por quien esté biológicamente en trance de morir. En este proceso experiencial, la persona tendrá la posibilidad de encontrarse con sus propios temores conscientes o inconscientes de la muerte y de la agonía y hará la experiencia en su cuerpo/espíritu de este proceso constantemente fluctuante de la transformación de su universo interior y exterior. Esta experiencia, además de ser una preparación para la muerte, puede aportar una iluminación espiritual.


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Monografía de Psicología de la muerte: los problemas psicológicos que derivan de la muerte.



Querido/a lector/a deseo compartir
contigo una serie de reflexiones e investigaciones que realicé sobre la muerte
cuando cursaba mi licenciatura en psicología. Mi interés por como ha
evolucionado el concepto de muerte en occidente me llevó a escribir un trabajo
para la asignatura de sociología que les mostraré en varios capítulos.
La muerte es algo que todos tenemos
asegurados en nuestro destino, pero algunas personas preferimos vivir como si
tal no existira, otros sentimos terror ante el final y otras personas deciden
incluirla como una fase más, y le ayudan a vivir mejor el presente.
Sinceramente, creo este interés fue uno
de los factores que me llevaron a estudiar la especialidad de psicooncología y
cuidados paliativos, hoy día comprendo que el miedo, el rechazo o la aceptación
hacia nuestro final son fases que pueden variar a lo largo de nuestra vida. Al
fin y al cabo, la vida es cambio, el ser humano evoluciona gracias a sus
experiencias y eso le posiciona en diferentes lugares en su vida, momentos que
le llevarán a temer por su vida o situaciones que les ayudarán a aceptar la
muerte como parte del ciclo de la vida.
La muerte es un aspecto de la vida de una significación profunda y en todas las
épocas su existencia ha desconcertado tanto al hombre de Oriente como al de
Occidente. Es posible aproximarse a ella desde diferentes ángulos. Aquí
trataremos especialmente los problemas psicológicos que surgen en nuestra vida,
provocados por el concepto de la muerte, las actitudes hacia ella y el hecho de
morir.

La muerte en tanto que tabú

En Occidente, el fenómeno de la muerte es un tabú para la mayor parte de la
gente. Hasta hace poco, los conceptos psicoanalíticos de las actitudes hacia la
muerte y del temor de morir que de allí se derivan eran dominantes. Los
sentimientos a propósito de la muerte eran esencialmente manifestaciones de una
realidad anterior, o sea, la angustia de la separación de la madre o los
conflictos relacionados con el complejo de castración. Tales desplazamientos
clínicos podían producirse y los temores sobre la muerte eran fenómenos
secundarios.

Sin embargo, nuevos estudios sugieren de manera creciente que lo contrario
podría ser más exacto. Stanilav Grof dice que el concepto actual de la muerte y
la reacción de los moribundos, caracterizada por una represión y una negación
masivas, parece ser un producto anexo de una industrialización que crece
rápidamente con un acento excesivo sobre el pragmatismo, una filosofía
materialista y una orientación general hacía el éxito y el triunfo. El
continúa: «Una confrontación íntima con la muerte, agregada a una angustia que
se desencadena, profundamente arraigada biológicamente, unida al instinto de
supervivencia, parece representar un llamado penoso a las últimas limitaciones
de los esfuerzos del hombre por controlar 
y dominar la naturaleza».

Problemas psicológicos

El hombre no puede escapar a la confrontación con la muerte. En su aproximación
a este desenlace encuentra que no tiene más que dos posibilidades: o bien hay
una vida después de la muerte, o no la hay. En cualquiera de estas dos formas,
el hombre occidental concibe ordinariamente su propia muerte como una extinción repentina, como algo que llega a su cuerpo sin beneficio alguno.
Esta actitud le hace llegar hasta las últimas posibilidades de prolongación de
su vida física, lo que funciona como una especie de control psicológico
colectivo, haciéndole fijar su atención sobre los aspectos cuantitativos de la
vida humana, ignorando a menudo los valores cualitativos.

Pueden crearse otros problemas por la actitud de los adultos hacia la muerte.
Para mantener a los niños a resguardo de la existencia de la muerte, los padres
pueden mantenerlos separados de las realidades del fin de la vida humana. Se ha
demostrado que esto es una actitud ineficaz y nociva. En verdad, esta manera de
actuar entorpece el desarrollo emocional del niño y manifiesta más las
angustias de los adultos en relación a la muerte, que la capacidad de los niños
de hacer frente a esta realidad.

El humor depresivo, el temor de la pérdida, el insomnio, los síntomas
esquizoides y diversas perturbaciones psicosomáticas revelan su parentesco con
la inquietudes en relación a la muerte. Incluso, varios investigadores han
llegado a la conclusión que el temor a la muerte es el factor traumático más
típico para desencadenar una demencia senil.


Conocimiento y muerte

Entre otros: Feifel, Eissler, Johnson, Spielberger, Kübler-Ross han demostrado
que el pensamiento de la muerte es una fuente de angustia para el hombre. La
ansiedad es un estado caracterizado por sentimientos subjetivos conscientemente
percibidos de aprensión y de tensión asociados a una activación del sistema
nervioso autónomo. El estado de ansiedad causa cambios cognitivos y de
percepción. El resultado primario del temor de la muerte, trayendo como
consecuencia el desarrollo de estados de ansiedad, es una distorsión
fundamental de la manera en que somos conscientes del mundo. Este temor nos
impide concebir la muerte como un fenómeno natural, como el destino de todos
los seres sensibles y como un desenlace fundamental en la naturaleza en su
proceso constante de transformación de todas las cosas.

Por otra parte, el instinto de conservación, una de las causas primeras de este
temor, puede tener su origen en el anhelo inconsciente del hombre de ser
eterno. Para enfrentar, en un estado ordinario de consciencia, a este modo de ser «eterno», el hombre niega la muerte, dándole una connotación
de tabú. Probablemente, este deseo inconsciente de ser eterno es una de las
razones más poderosas por la que el hombre se interroga sobre la naturaleza de
la muerte y del más allá. El desea aprender sobre los misterios de la muerte.
Sin embargo, su capacidad real de aclarar esta interrogante al interior de su
modo de conocimiento del universo le parece que está más allá de su poder. El
se siente vencido ante tal dilema y puede llegar a experimentar miedo,
reprimiendo su búsqueda. En este contexto, don Juan (Castañeda) dice: «El temor
es un enemigo terrible, tramposo y difícil de dominar. Él permanece oculto en
cada recodo del camino, merodeando, esperando. Y si el hombre, aterrorizado por
su presencia, huye, su enemigo habrá puesto un término a su búsqueda.»

Una razón probable del temor de la
muerte





En un estado ordinario de consciencia, nosotros asimilamos e interpretamos las
percepciones de los sentidos en unidades de significación. Contemplamos el
mundo alrededor de nosotros y nuestros ojos seleccionan ciertas informaciones
que serán más tarde «archivadas» como una representación parcial de la realidad
física. Nuestros sentidos no son capaces de asir la totalidad de la forma en la
que se manifiesta la existencia – cambiante e intercambiable – del universo
exterior e interior. Vemos el mundo como compuesto de cosas diferentes,
separadas las unas de las otras por el espacio, y en consecuencia somos
conscientes de una imagen del universo en tanto que entidades más o menos
estáticas. Si contemplo, por ejemplo, el sólido y bello edificio del
Parlamento, tendría la experiencia de esta construcción como de algo casi
eterno. No pensaría por un instante la posibilidad de que los agregados que
componen ese determinado edificio no estaban allí hace 500 años, y tampoco
pienso en que esos agregados de moléculas y de átomos estén en movimiento y en
cambio perpetuos. No puedo ver cómo ese edificio envejece, sin embargo, a cada
segundo esta construcción aparentemente tan sólida está en constante deterioro
y – aun siendo bien conservada y restaurada – a la larga esos agregados,
dispersos por el viento del tiempo, dejarán de estar allí. Este resultado
psicológico de la dimensión cognitiva nos vuelve apenas conscientes de los
cambios que ocurren del nacimiento a la vejez en el camino hacia la muerte que
se producen en nuestros cuerpos en este momento mismo. Este modo humano
específico de aprehensión de la realidad es probablemente la causa principal de
la conceptualización del universo de una manera dualista que hace una
separación neta entre el Yo y Tú, el cuerpo y el espíritu, la vida y la muerte.
Consecuencias del dualismo

Las consecuencias existenciales de esta consciencia dualista se reflejan sobre nuestro
entorno representando un amplio espectro social. Esta manera determinada de ser
conscientes puede hacer que el individuo se sienta como un ego aislado,
flotando en un océano más o menos peligroso, donde él debe obtener para sí
mismo medios específicos de sobrevivir en esa sociedad específica. Su meta –
que es fundamentalmente la meta consciente o inconsciente de todo ser humano –
será la de lograr un sentimiento de bienestar físico, psicológico y social. A
fin de alcanzar sus metas a corto o a largo plazo, él negociará con su entorno
social. Está claro que se comportará con la vida y la muerte en función de la
consciencia que él tiene de su universo. Y negociando con un universo fundado
sobre un punto de vista inadecuado – lo que es el caso de la consciencia que él
tiene ordinariamente de su ambiente y de sí mismo – obtendrá resultados
inadecuados. Puede alcanzar un bienestar provisorio pero se sentirá siempre
amenazado por su entorno y por la perspectiva de la muerte. Su contexto social
lo condicionará en todo momento para actuar más o menos en ese sentido.
Nosotros podemos observar aquí un círculo vicioso.

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¿Por qué elegí ser Psicóloga Especializada en Oncología y Cuidados Paliativos?

Querido lector, voy a responder a esta pregunta que es muy común entre la gente que conozco.


Desde muy pronto tuve claro que quería ayudar a la gente en situaciones críticas, me maravilla nuestra capacidad de cambio de actitud y de aprendizaje. Esto es algo que tú también has vivido, todos hemos pasado por retos que nos han ayudado a superarnos para mejorar la versión de nosotros mismos.


Durante la Licenciatura de Psicología Clínica y Salud tuve la suerte de leer un artículo en el que explicaban que existían unos hospitales especializados en tratar a niños que se encontraban en un estado de enfermedad muy grave, y en su mayoría terminal.


La esencia que me cautivó de estos centros es que cuidaban a los pequeños con una visión integral sobre su ser. En este lugar sus padres dormían con ellos, traían sus juguetes, podían jugar con los hermanos, y el equipo sanitario terminaba desarrollando su labor profesional bajo una mirada diferente…


El miedo al dolor, sufrimiento y la muerte es innato en nosotros, todos tememos a los cambios, a sufrir y a nuestro final, compartiendo este sentimiento universal comprendí que debía aprender una lección muy dura…


Me preguntaba…qué puede hacer un Psicólogo ante tanto dolor y sufrimiento…

Finalmente cuando llegó el momento de decantarme como profesional «fui de cabeza» a la especialización Oncología y Cuidados Paliativos…después de varios años conociendo pacientes, familia, Psicólogos, Oncólogos, DUE´S,…agradezco de corazón todo lo que he podido aprender, porque HOY soy mejor profesional gracias a sus aportaciones.